Thursday, July 30, 2009

El Bicentenario de la Independencia de Colombia.


Leyendo el libro de Indalecio Liévano Aguirre, “Los grandes conflictos sociales y económicos de nuestra historia”, me convenzo cada día más - que la historia de mi patria, está escrita de tal manera que nunca sepamos la verdad de los acontecimientos y sobretodo no discutamos en qué manos se encuentra desde 1810 el Poder gubernamental en Colombia.

Siempre me enseñaron en las clases escolares de historia patria, que el general Antonio Nariño fue el precursor de la independencia y por esto sufrió él y su familia una gran cantidad de persecuciones y pobreza. Era un criollo aristócrata que tenía claro que el poder político y económico español debía pasar a manos de los Granadinos, nombre de nuestra patria en ese entonces. Pero Antonio Nariño quería el poder en manos de personas que representaran a todos los granadinos. Esto lo llevo a ser ofendido, censurado, atacado física y militarme por quienes en este momento dicen celebrar el Bicentenario de la independencia de Colombia, nombre actual de nuestro país.

¿Qué celebramos el 20 de julio de cada año, desde 1810?

La gran mentira de nuestro “grito de independencia”

Debo recordar aquí; que no fue Santa Fe de Bogotá la abanderada en el grito de independencia de España en Colombia primero lo hicieron ciudades importantes para ese tiempo como Pamplona y Socorro.

¿Por qué decimos que la gran mentira? Porque si nos atenemos a los escritos de los hombres y mujeres que vivieron este momento histórico; lo único que les interesaba a los “Criollos” – apelativo despectivo que se daba a los ricos terratenientes hijos de los conquistadores y colonizadores españoles nacidos en América - del virreinato de la Nueva Granada, era obtener el poder político y económico. Su único deseo era el tener el reconocimiento de la metrópoli española, poder manejar directamente todo el gobierno, mantener y aumentar, de ser posible sus riquezas a costillas de los blancos pobres, de los indígenas y de los negros esclavizados. Algo que siguen haciendo ahora los llamados notables y aristócratas, pero a costillas de los miles de colombianos de clase media, pobres y miserables desplazados.

Por lo tanto el 20 de julio de 1810 no hubo tal grito de independencia del imperio español, al contrario se le reconocieron todas sus garantías al rey Fernando VII. Fue un motín y asonada contra un funcionario español, pero en ningún momento una ruptura con la corona española.

Sin embargo hay un personaje santafereño el cual se ha mantenido escondido por los escribientes de la historia oficial de los “criollos” y quien como siempre puso su pellejo y el de la plebe en peligro por salvar la sublevación de los señoritos ricos de la Nueva Granada.

Este hombre es José María Carbonell, llamado por el prócer Acevedo y Gómez el “fogoso Carbonell” perteneciente a la clase media . Que no tenía más fuentes de riqueza que su trabajo, fue la persona que se encargo de motivar a las clases pobres y miserables desplazados de la época, para apoyar a los notables y oligarcas criollos.

Dice el prócer Acevedo y Gómez “si perdéis este momento de efervescencia y calor; si dejáis escapar esta ocasión única y feliz, antes de doce horas seréis tratados como Insurgentes (terroristas en el lenguaje actual); ved los calabozos, los grillos y las cadenas que os esperan” buscando que las clases sociales de los artesanos y los pobres apoyarán el movimiento, ya que pasado el bochinche del florero y las proclamas de los criollos, a las 5 y media de la tarde – sigue Acevedo y Gómez en sus relatos ” los hombres más ilustres y patriotas, asustados por un espectáculo tan nuevo, se habían retirado a los retretes más recónditos de sus casas”. Como vemos mataron al tigre y le cogieron miedo al cuero.

Es aquí que José María Carbonell hace su aporte, buscando realmente acabar con el yugo español y subvirtiendo el orden establecido movilizado a los artesanos, a los trabajadores y a los pobres y menesterosos, para apoyar la revuelta, buscando obtener un puesto en la junta de gobierno para la plebe, cosa que como hasta hoy, no les gusto a los notables criollos y menos a los españoles. Que tal la plebe codeándose en el gobierno con los ricos y aristócratas del momento, una cosa inaudita. Pero si se aprovecharon de las gentes humildes para tomarse el gobierno.

Por lo tanto el 20 de julio si hubo un grito de independencia pero de los criollos en contra de las clases sociales más desfavorecidas, pues se aprovecharon del pueblo pueblo, para tomar las riendas del poder político y económico, pero sin renunciar a la corona española.

¿Entonces que celebramos?

José Ricardo Farfán Duarte