Como es de sabia la naturaleza” dijo jrfd, mirando un animalito que parecía la mitad de una pepa de café. “cuando se siente amenazado se queda quietito para pasar desapercibido”. Las alarmas las prendió rjfm, cuando grito “¡Damián esta lleno de garrapatas!”. Las paredes del patio o solar estaban jaspeadas por la cantidad de parásitos llamadas garrapatas.
Inmediatamente empezamos la masacre de garrapatas, somos capaces de acabar con especies completas de seres vivos hermosos; pero no hemos podido o querido exterminar parásitos o bichos como las malditas garrapatas, que además de chupar la sangre de los seres vivos, tal como lo hacen las entidades financieras, se multiplican a millón.
Es una labor titánica, las espichaba con un palo de escoba y las pisaba con mis zapatos de charol, que tienen la suela bien lisa. Tienen más agarre las garrapatas, que la suela de mis zapatos.
Mientras estábamos en esta desagradable labor, cada que espichaba una garrapata, un chorro de sangre negra, llenaba el piso y me teñía las suelas de un tanino vinotinto, entonces me acorde de los paramilitares, quienes con sus motosierras, bayonetas, cuchillos y demás armas asesinas, han vivido la misma experiencia, de ver charcos de sangre y caminar y pisar sobre ellos, sin que les de lastima, ni asco.
Si porque estos desagradables parásitos – las garrapatas – almacenan más sangre que el banco de la fundación Moris Gutt, que lucha para haya sangre suficiente para los hospitales y clínicas. Gracias a Dios los testigos de Jehová, no gustan de las transfusiones de este fluido vital, para la vida humana. Y por eso alcanza para todos lo demás.
Después de varias horas de lucha con estos bichos, pelea de tigre con burro amarrado, pues puedo confirmarles que ellas, no oponen ninguna resistencia. Se dejan matar como se matan las ideas sin defenderse ni tratar de contraatacar, son pasivas, como la mayoría de los colombianos. Quienes todo lo soportamos sin protestar, en esto somos como las garrapatas, nos acogemos y defendemos cosas que nada nos sirven, lo principal, lo dejamos a los politiqueros para que hagan y deshagan lo que se les de la gana, y todos felices.
Se llamo entonces a un veterinario para que se llevara a desparasitar a Damián – el más perjudicado por las garrapatas -, a Lucas y al Blacky, los tres perros que cuidan mi casa del barrio Diamante 2.
Hoy la cosa fue más fácil, pues se suponía que eran menos bichos los que querdron vivos después que mí esposa y mi hijo lavó con Ajax y Cresopinol todas las paredes y pisos del patio.
Pero no fue así. Igualito que la corrupción que tiene tomado al país, todas las garrapatas se escondieron en rendijas y hoyos que tienen las paredes y no querían dejarse matar. Talvez les afloro el instinto de conservación, algo que nos esta haciendo falta para asegurar y mejorar la calidad de vida de los pobres y desamparados de este país.
El veterinario vino, se llevo los perros pero me dio una pésima noticia. Cada garrapata pone en promedio mil huevos cada vez que desea reproducir su especie.
Inmediatamente pensé en los dueños de las compañías petroleras, de telefonía celular, de software para computadores, y los narcotraficantes: que son igualitos. Cada día reciben millones de pesos y no hacen nada para retribuir al resto de sus congéneres, su buena suerte.
Seguiré mi batalla contra las indeseables garrapatas y espero que esto me de ánimos de empezar a luchar contra la desigualdad, y dejar de ser pasivos como las dañinas Garrapatas, que encarnan el mal y el sufrimiento de toda una nación.
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