Publicidad Política Pagada
Parte 2
Leyendo los conceptos y
pensamientos expresados por el doctor Carlos Lleras Restrepo, por medio de su
periódico Nueva Frontera y compilados por Otto Morales Benítez en un libro
publicado por la fundación Universidad Central de Bogotá, D.C.; me encontré con
sus “Reflexiones” sobre los Riesgos para la prensa colombiana. Escritos después
del 12 de octubre de 1974.
Además de temas tan de moda y
prácticamente ya institucionales – en Colombia - como el Clientelismo y la
Corrupción, aborda el tema de la prensa escrita y hablada.
La Publicidad Política pagada.
Este negocio que se inventaron
los monopolios dueños de los Multimedios, y que, según Lleras Restrepo,” pueden
restringir los principios democráticos, desviando la opinión pública, dirigiéndola
hacia la identidad con sus negocios económicos; o conduciéndolas hacia metas
políticas que coincidan con los propósitos de especulación de ellos; o para
tener gobiernos o legisladores que sean complacientes en tantas materias que
rozan con sus ganancias. A ellos les apasionan éstas (las ganancias) y no la
suerte de la opinión nacional”.
Hoy debemos incluir a los magistrados y jueces
de Colombia, quienes ventilan sus decisiones jurídicas en es los multimedios –
radio, prensa, televisión y redes sociales – Facebook, YouTube y Twitter-.
Jesús Polanco en su escrito “la
comunicación, una empresa de ideas” afirma: “Son innumerables los riesgos y
amenazas que una concentración de poder informativo genera para las sociedades
democráticas”.
Lo que para Lleras Restrepo era
una tesis en 1975, ahora es toda una realidad.
Para Carlos Lleras la publicidad
política pagada es una perversión. “Cada día es más apreciable: se establece
que los jefes, los candidatos al congreso y las otras legislaturas
departamentales o municipales e inclusive los presidenciables, si no tienen
dinero para pagar los avisos, el elector no logra saber ni quiénes son, ni qué piensan,
ni cuáles son sus cualidades negativas o positivas”.
Les solicita a los periódicos
y demás medios de comunicación de la época, detener esta modalidad, por ser
contrarias a la moral y la ética. Y en su visión futura de la situación dice: “los
avisos que recomiendan gentes sin calidades o vinculadas al crimen y a las
mafias, de diverso carácter, con visos legales unas y, otras, que vienen de las
más oscuras regiones de la delincuencia. Estas, aprovechando este tipo de publicidad,
determinaran resultados electorales”.
Al día de hoy 6 de mayo de 2016,
podemos decir que todos sus vaticinios se cumplieron.
La corrupción y el clientelismo
de los partidos políticos, llevo a sus candidatos a cargos de representación
popular y a los administrativos; a recibir dineros de personas y empresas –
nacionales o multinacionales extranjeras – buenas y malas; para lograr ser
electos. A las personas necesitadas de un trabajo en la administración pública,
a endeudarse y dar su aporte en dinero; para que un candidato a presidente, gobernador
o alcalde, ganara las elecciones y obtener un puesto o como se llama pomposamente,
“un contrato de prestación de servicios”; perjudicando a quienes hacen una
carrera administrativa.
La publicidad y propaganda de los
candidatos en los multimedios, cuesta mucho dinero, y por eso recurren a
conseguir aportes y ayudas de todo tipo de personas naturales y jurídicas. Lo que
perjudica a la opinión pública, pues no puede conocer las tesis y las
propuestas de todos los candidatos.
Con el agravante de que los
monopolios dueños de los multimedios, tienes sus propios candidatos y les hacen
el feo a los que no les gusta. Ejemplo de esto: los programas radiales de
mañana y tarde, de las grandes cadenas informativas, donde sus “periodistas” alaban
y descalifican a los candidatos sin ningún pudor.
En ciudades como Bucaramanga,
proliferan los programas de radio en época electoral, que me recuerdan a la “voz
del Sinchi – quien se describe a sí mismo
como el centinela de la moral de nuestra Amazonia”. Personaje de la
novela Pantaleón y las visitadoras, de Mario Vargas Llosa. En estos programas
radiales, si los candidatos no pautan, pueden ser severamente maltratados, pero
si pagan algo, la situación mejora. Igual a lo que “la voz del Sinchi”, pedía
por no denunciar a Pantaleón y a sus visitadoras.
