Friday, May 06, 2016

Publicidad Política Pagada

Parte 2

Leyendo los conceptos y pensamientos expresados por el doctor Carlos Lleras Restrepo, por medio de su periódico Nueva Frontera y compilados por Otto Morales Benítez en un libro publicado por la fundación Universidad Central de Bogotá, D.C.; me encontré con sus “Reflexiones” sobre los Riesgos para la prensa colombiana. Escritos después del 12 de octubre de 1974.
Además de temas tan de moda y prácticamente ya institucionales – en Colombia - como el Clientelismo y la Corrupción, aborda el tema de la prensa escrita y hablada.

La Publicidad Política pagada.

Este negocio que se inventaron los monopolios dueños de los Multimedios, y que, según Lleras Restrepo,” pueden restringir los principios democráticos, desviando la opinión pública, dirigiéndola hacia la identidad con sus negocios económicos; o conduciéndolas hacia metas políticas que coincidan con los propósitos de especulación de ellos; o para tener gobiernos o legisladores que sean complacientes en tantas materias que rozan con sus ganancias. A ellos les apasionan éstas (las ganancias) y no la suerte de la opinión nacional”. 

Hoy debemos incluir a los magistrados y jueces de Colombia, quienes ventilan sus decisiones jurídicas en es los multimedios – radio, prensa, televisión y redes sociales – Facebook, YouTube y Twitter-.

Jesús Polanco en su escrito “la comunicación, una empresa de ideas” afirma: “Son innumerables los riesgos y amenazas que una concentración de poder informativo genera para las sociedades democráticas”.

Lo que para Lleras Restrepo era una tesis en 1975, ahora es toda una realidad.

Para Carlos Lleras la publicidad política pagada es una perversión. “Cada día es más apreciable: se establece que los jefes, los candidatos al congreso y las otras legislaturas departamentales o municipales e inclusive los presidenciables, si no tienen dinero para pagar los avisos, el elector no logra saber ni quiénes son, ni qué piensan, ni cuáles son sus cualidades negativas o positivas”. 

Les solicita a los periódicos y demás medios de comunicación de la época, detener esta modalidad, por ser contrarias a la moral y la ética. Y en su visión futura de la situación dice: “los avisos que recomiendan gentes sin calidades o vinculadas al crimen y a las mafias, de diverso carácter, con visos legales unas y, otras, que vienen de las más oscuras regiones de la delincuencia. Estas, aprovechando este tipo de publicidad, determinaran resultados electorales”.

Al día de hoy 6 de mayo de 2016, podemos decir que todos sus vaticinios se cumplieron.
La corrupción y el clientelismo de los partidos políticos, llevo a sus candidatos a cargos de representación popular y a los administrativos; a recibir dineros de personas y empresas – nacionales o multinacionales extranjeras – buenas y malas; para lograr ser electos. A las personas necesitadas de un trabajo en la administración pública, a endeudarse y dar su aporte en dinero; para que un candidato a presidente, gobernador o alcalde, ganara las elecciones y obtener un puesto o como se llama pomposamente, “un contrato de prestación de servicios”; perjudicando a quienes hacen una carrera administrativa.

La publicidad y propaganda de los candidatos en los multimedios, cuesta mucho dinero, y por eso recurren a conseguir aportes y ayudas de todo tipo de personas naturales y jurídicas. Lo que perjudica a la opinión pública, pues no puede conocer las tesis y las propuestas de todos los candidatos.

Con el agravante de que los monopolios dueños de los multimedios, tienes sus propios candidatos y les hacen el feo a los que no les gusta. Ejemplo de esto: los programas radiales de mañana y tarde, de las grandes cadenas informativas, donde sus “periodistas” alaban y descalifican a los candidatos sin ningún pudor.

En ciudades como Bucaramanga, proliferan los programas de radio en época electoral, que me recuerdan a la “voz del Sinchi – quien se describe a sí mismo como el centinela de la moral de nuestra Amazonia”. Personaje de la novela Pantaleón y las visitadoras, de Mario Vargas Llosa. En estos programas radiales, si los candidatos no pautan, pueden ser severamente maltratados, pero si pagan algo, la situación mejora. Igual a lo que “la voz del Sinchi”, pedía por no denunciar a Pantaleón y a sus visitadoras.





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