Friday, October 18, 2013

El nacimiento del imperialismo de los Estados Unidos

En 1898 nace la política y estrategia Imperialista de los Estado Unidos. En las memorias del general Douglas MacArthur, podemos leer las bases de la Política de Estados Unidos para convertirse en el país Imperialista que es hoy. Leamos con atención. “Bajo los términos del tratado de París, (10 de diciembre de 1898) - España cedió la Filipinas a los Estados Unidos, mediante el pago de 20 millones de dólares. La cuestión de la posesión de estos lejanos dominios por nuestra nación fue calurosamente debatida. La administración republicana bajo el presidente (William) McKinley se hallaba a favor de la expansión…. El presidente McKinley consideró la situación de la forma siguiente: “ El futuro de las islas Filipinas se halla ahora en las manos del pueblo norteamericano, y el Tratado de París encomienda a los libres y redimidos filipinos a la mano guiadora , a la influencia liberalizadora, a generosidad y simpatía, no de sus dominadores americanos, sino de sus emancipadores americanos. Hasta que el Congreso tome una decisión, en un sentido u otro, será el deber del ejecutivo poseer y mantener las Filipinas, brindando a sus moradores paz y orden y un gobierno benefactor; dándoles todas las oportunidades para el logro de sus lícitos propósitos y, alentándoles en la consecución de una economía sana y de una industria floreciente; haciéndoles sentir y conocer que somos sus amigos leales y no sus enemigos; que deseamos su bien y su felicidad; pero que ni sus aspiraciones ni las nuestras podrán realizarse si no reconocen plenamente nuestra autoridad; que los habitantes de la islas Filipinas saldrán beneficiados por esta República es mi inquebrantable convencimiento: que tendrán un mejor gobierno bajo nuestra égida y serán ayudados por todos los medios imaginables para convertirse en un pueblo respetado de todos y gobernado por sí mismo, tan cierto es todo ello como que el pueblo norteamericano ama la libertad y tiene la fe más profunda en su gobierno y en sus propias instituciones. No hay en la mente norteamericana designios imperialistas. Son extraños al modo de ser y de pensar del norteamericano. Nuestros principios no sufren cambio alguno bajo un sol tropical. Van con una divisa: Aprended la inmutable verdad: los hombres libres no conquistan sino salvan. Si podemos beneficiar a esos remotos pueblos ¿Quién se opondrá a ello? Si en los años venideros se constituyen en un gobierno libre y legítimo ¿Quién lamentará nuestros peligros y sacrificios? ¿Quién no se alegrará de nuestro heroísmo y humanidad? “ Como pueden ver apreciados lectores toda política comienza con buenas intenciones, pero la gente, los seres humanos deseosos de grandes ganancias, de grandes riquezas, con un gran de Avaricia, las corrompen y las imponen.

No comments: